La situación del oso pardo cantábrico

La situación del oso pardo cantábrico

El oso pardo cantábrico pertenece a la subespecie ursus arctos, conocida como oso pardo europeo, que reside en el continente: desde la península ibérica a Escandinavia y Rusia. En la cordillera cantábrica, en la actualidad, se estima que existen cerca de 250 ejemplares en libertad, siendo un animal que continúa amenazado.

oso pardo europeo

El hábitat del oso pardo en la cordillera cantábrica

El oso pardo cantábrico habita en dos zonas separadas de la cordillera ya que la especie quedó fragmentada en la primera mitad del siglo XX en dos poblaciones incomunicadas. La división la marca una franja con alta concentración de actividades humanas a lo largo de unos 30 kms, en torno al puerto de Pajares. Así, tenemos la población oriental (en la zona sur oriental asturiana) y la occidental (suroccidente asturiano).

La primera de ellas ocupa una superficie de unos 2.500 kilómetros cuadrados en los montes del nordeste leonés y norte de Palencia, y las montañas cántabras cercanas. En 2016 se contaban 40 ejemplares de oso pardo europeo en esta zona. Por su parte, la población occidental cuenta con un espacio de 2.600 kilómetros cuadrados que se localizan, mayoritariamente, en Asturias; aunque también se extiende por los montes del Alto Sil leonés y los montes colindantes de Lugo. La población occidental es la más importante en cuanto a número de individuos y el último censo contaba 200 ejemplares de oso pardo.

La separación de los dos núcleos no ayuda a esta especie cuya población va en aumento pero que aún tiene que hacer frente a múltiples riesgos, entre ellos la consanguinidad que provoca dicha separación. El cambio climático, la actividad humana y las muertes producidas por el hombre ponen en riesgo a un ejemplar maravilloso y autóctono.

El oso pardo cantábrico

Estos plantígrados pueden llegar a pesar entre 200 y 250 kg de peso y habitan en bosques y montañas lejanos a la presencia humana. De constitución fuerte y pelaje pardo, son ágiles, rápidos e inteligentes. Su esperanza de vida ronda los 25 años y es un animal que en invierno entra en estado de hibernación, reduciendo su ritmo cardíaco y su temperatura corporal, gastando así la mínima cantidad de energía posible. En el periodo que pasan dentro de la osera esperando al buen tiempo y al alimento, las hembras paren durante el invierno. Por increíble que parezca, la madre, en plena “huelga de hambre”, les da a sus crías calor y leche.

Te invito a viajar conmigo esta primavera a Somiedo, refugio del oso pardo cantábrico, para admirar, disfrutar y observar al oso pardo en libertad desde el máximo respeto a la naturaleza. ¡Apúntate!

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